La casa cosmética e.l.f. pagará 600 millones en efectivo, 200 en acciones y 200 a futuros, pero ella se llevará un porcentaje mucho menor al ser directora creativa y no su principal inversora

Hailey Bieber ha logrado un acuerdo milmillonario. La empresaria, hija del actor Stephen Baldwin y esposa del cantante Justin Bieber, acaba de dar un pelotazo en el mundo de la belleza, donde las marcas comandadas por celebridades parecen estar al alza. La joven, de 28 años, acaba de vender su empresa, llamada Rhode (que es su segundo nombre), por mil millones de dólares. Sin embargo, ella se llevará un porcentaje mucho menor de ese dinero, al no ser la única propietaria de la empresa.
Ha sido la firma estadounidense de productos de belleza la que ha alcanzado este miércoles un trato con la empresaria para quedarse con su porfolio y así expandir su universo, más centrado en el maquillaje, hacia el cuidado de la piel, en lo que se especializa Rhode (aunque también hace productos de color). Según la prensa especializada, el acuerdo de Rhode con e.l.f. —que cotiza en la bolsa de Nueva York, a unos 89 dólares la acción en el día de hoy— incluye un pago de 600 millones de dólares en efectivo, además de 200 millones en acciones y 200 millones de dólares en pagos futuros, que dependerán del crecimiento de la empresa en los próximos tres años, como explica Vogue.
El acuerdo se cerrará, ha explicado la marca, entre los meses de julio y septiembre. El director ejecutivo de e.l.f. ha contado en una entrevista con la cadena CNBC que, tras 34 años en el mercado de consumo, no había visto unas cifras tan buenas en tan poco tiempo como las de Rhode. “Nunca pensé que fuera posible”, ha comentado el CEO, Tarang Amin. “Así que ese nivel de disrupción definitivamente nos llamó la atención”. Mientras que sus productos tienen un precio medio bajo, de poco más de seis dólares, los de Rhode están en casi 30, lo que les acercará a otro tipo de consumidor.
El de Bieber es el último caso de éxito que demuestra que los famosos —sobre todo las famosas— ya no se conforman con darle su nombre a un perfume o a una barra de labios, sino que se implican en un proceso creativo e incluso financiero con enorme éxito.



